Clásico, elegante y con actitud. El abrigo negro que no pasa desapercibido.
El abrigo que combina con todo (incluso con tus ganas de dominar el mundo).
Largo, con cinturón para marcar cintura y un corte que te hace sentir como si vivieras en una peli europea de esas en las que siempre hace frío, pero tú nunca pierdes el estilo.
Su tejido es suave y estructurado, perfecto para llevar encima de vestidos, vaqueros o incluso del pijama si te da la gana.
Porque hay abrigos que abrigan… y luego está este, que manda.













